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domingo, 6 de octubre de 2013

La izquierda necesita a un Papa Francisco

La descomposición de la sociedad que hemos conocido, y de la que nos hemos sentido orgullosos, es un hecho en el que se empeñan con descaro las huestes conservadoras de la vieja Europa. La crisis económica provocada por quienes manejan el dinero, ha servido de excusa para hacernos creer que hemos vivido un espejismo y que nuestra condición trabajadora, no es suficiente para aspirar a semejantes cotas de bienestar,
Ayer en un programa de televisión Miguel Angel Rodriguez, antiguo portavoz del gobierno de Aznar, se jactaba de que España no tiene ninguna Universidad entre las 100 mejores del mundo. Su receta y la de Wert consiste en disminuir los recursos a la educación, quitar becas y profesores y que mis hijos tengan que pagar 5 o 10 € al mes en un colegio público para ponerles un ratito la calefacción. Pero, ni un minuto mas a desenmascarar a estos inmorales de la derecha reaccionaria y vividora que mientras pasaba todos lo meses a por el sobre de Bárcenas con fondos provenientes de comisiones ilegales trataba de convencernos de la necesidad de tanto recorte.
A mi, lo que realmente me preocupa es el clamoroso y decepcionante papel del contrapoder de la izquierda. El vacío moral y la pobreza intelectual de una tradición política llena de historia en la lucha por las metas sociales. Desde las instituciones europeas a los ayuntamientos.
Necesitamos a un Papa Francisco que renueve las anquilosadas estructuras de poder en los partidos de izquierda. Empezando por el mío, el PSOE. Siento asco y vergüenza cuando veo a correligionarios míos sonriendo en reuniones de consejos de administración de empresas que previamente tuvieron la responsabilidad de gobernar. A ministros que nos fijaron el precio de los servicios (al alza, por supuesto) y que ahora sonríen en las reuniones del consejo de administración de Endesa, o del Santander, o de Telefónica, o de Repsol…… Exactamente igual que sus antecesores-sucesores del mismo o de otros partidos. A esto hemos llegado con la anuencia de las “clases” dirigentes, que llevan décadas empotradas en la estructura de poder.
Ahora tengo el convencimiento de que el fingido sufrimiento por el dolor de tantas y tantas familias que lo están perdiendo todo, ha esculpido en sus caras una expresión tan falsa, como tan dura. Una expresión tan inexpresiva que a quienes seguimos creyendo en esto, nos ha quitado algo de lo mas profundo: la esperanza.
Hemos de reconocer, como hace unos días lo hacía el Papa, que el diablo se había infiltrado en la estructura de poder del Vaticano. Los dirigentes de la izquierda no han estado a la altura de lo que se esperaba de ellos, cuando no han sido participes del escándalo. Han dilapidado la herencia recibida del peor modo posible por acción, o lo que es tan grave, por omisión.
Necesitamos renovar todo el cuerpo cardenalicio para recuperar la esperanza primero y los logros sociales después. Y esto no es posible con la misma gente, aunque como siempre, “el aparato” pretenda camuflárnoslo cambiándoles de sitio. Tampoco lo haremos con segundones contaminados aspirantes a la heredad que no logran ilusionar ni a su entorno mas cercano. Estamos cansados del condescendiente “ahora no toca…..” con el que nos intimida y despacha el todopoderoso cuando habla ex cathedra, mientras se encamina impertérrito a la derrota sin haberse cerciorado de que ya no tiene iglesia detrás. Esto no puede durar otros cuatro años porque ya no quedaría nada que salvar.
Antes de que algún bien mandado me critique por esto, he de adelantarle y prometerle que no aspiro a volver a la gestión (a la que me honro de haber servido en buena fe), porque honradamente en este país, no se puede dedicar uno a la política con tres hijos universitarios. Salvo que seas rico heredero o amigo de Bárcenas. Y yo ni lo uno, ni lo otro: simplemente un obrero del arte y la salud harto de tanta mediocridad.

sábado, 24 de septiembre de 2011

"Ser un equipo" vs "Ser una banda"

En la esquina de mi calle o en algún lugar inconcreto hay un restaurante en cuya cocina trabajaba un equipo.  Cuando el restaurante funcionaba bien, si alguna vez se devolvía un plato a cocina, sus clientes se lo perdonaban en el contexto de un variado menú, original y apetitoso. El Chef en ocasiones no sabía como poner en valor algunas carnes duras y antes de desecharlas, las aderezaba con especias y condimentos, y atribuyéndole un pedigree, se las hacía tragar a la concurrencia engalanándola en la carta con un alegato garabateado en francés.

Ahora tienen un nuevo Chef, al que tampoco parece gustarle que cocineros y pinches, discrepen en sus gustos y en la concepción de una carta a la altura de sus clientes, estas cosas importantes solo las discute con el Mêtre y el Sommelier. A mi que también soy persona de cocina, me gusta mi cocina y no quiero ser otra cosa. Reconozco mi incapacidad para sentarme a pelotear al Chef, al Mêtre y al Sommelier. En cierto modo admiro la capacidad que tienen algunos compañeros de cocina para pasarse tardes y días enteros sentados en la mesa camilla con ellos, haciendo su rendez-vous, ideando estrategias para bajarle los humos a los que despuntan en la elaboración de algún plato concreto, o simplemente, alabando las cualidades del Chef, su talento, su figura y su acierto para rodearse de las personas idóneas.

Hace tan solo unos meses, sus clientes de toda la vida les han arrojado la carta a la cara, por unas recetas desapegadas a los paladares de su gente. Bien, pues ahora van y repiten. Haciendo bueno el dicho de "si no quieres caldo, toma dos tazas", el restaurante de mi esquina ha sacado del chinero un casposo menú que ya les ha sido devuelto en varias ocasiones. Cuando el Chef era solo cocinero, también era aficionado a los toros, y gustaba de invitar a devolver a los corrales aquellos astados que por su penosa presencia provocaban los silbidos de la entendida afición.

Son tiempos de crisis e incertidumbres, parece que el mundo entero va a cambiar y que cuando esto ocurra el restaurante ya habrá cerrado. Posiblemente cambie de dueño, pero parece confirmado que los cocineros de la mesa camilla redonda no van seguir allí. De momento, permanecen impasibles y parecen satisfechos con haber vivido del restaurante, es mas, todavía se confabulan para ver si con un poco de suerte llegan a la jubilación sin pasar por el SEXPE. " Para lo que me que me queda en el convento.., me lo hago dentro".
Yo pienso que los torreznos no pueden estar en los entrantes, en las carnes y también en los postres, porque la clientela pensará que desconocen la variedad de ingredientes que les ofrece nuestra huerta y dehesa, o que simplemente aquí solo se promueve al cerdo.

Aunque pasemos algunos años jodidos estoy seguro de que el restaurante de mi esquina algún día volverá a abrir sus puertas con el esplendor de otros tiempos, de que la luz y el aire limpio sanearán sus fogones y chimeneas, y que los amantes de la buena cocina encontrarán una carta que satisfaga sus paladares. Espero conservar para entonces mi credencial de cocinero, y las dotes para el canto.


Pobre del cantor de nuestros días 
que no arriesgue su cuerda 
por no arriesgar su vida. 
Pobre del cantor que nunca sepa 
que fuimos la semilla 
y hoy somos esta vida. 

Pobre del cantor que un día la historia 
lo borre sin la gloria 
de haber tocado espinas. 
Pobre del cantor que fue marcado 
para sufrir un poco 
y hoy está derrotado. 

Pobre del cantor que sus informes 
le borren hasta el nombre 
con copias asesinas. 
Pobre del cantor que no se alce 
y siga hacia adelante 
con más canto y más vida. 

Pobre del cantor que no halle el modo 
de tener bien seguro 
su proceder con todos. 
Pobre del cantor que no se imponga 
con su canción de gloria, 
con embarres y lodo
. 


SILVIO RODRIGUEZ


sábado, 3 de septiembre de 2011

¡SE ESTÉN QUIETOS, COÑO!

Nos hemos metido en un charco monumental para cambiar la Constitución. Hemos logrado deshacer el consenso constitucional y abierto la caja de los truenos para que unos aprovechando que el Pisuerga pasa por aquí..., otros que se quieren autodeterminar......, y otros que quieren la tercera república.... ZP ha perdido el contacto con las minorías y pronto dejará de hablarse con Rubalcaba.
Todo ¿para qué? para tranquilizar el sacrosanto mercado. Y justo cuando sus señorías estaban en el fragor de la votación: Los mercados caen con fuerza por el miedo a una segunda recesión, Wall Street se deja en torno al 2% y en Madrid y Berlín la caída supera el 3%.
¿Alguien sabe qué y para qué lo estamos haciendo? ¿No sería mejor estarnos quietos, sin joder lo único que nos ha unido estos 25 años?. ¿Puede haber en este país tanta gente equivocada???

sábado, 27 de agosto de 2011

Es la hora de las personas


En tan solo tres años, las circunstancias han cambiado tanto, que nos hacen plantearnos un  nuevo escenario donde los ciudadanos hemos pasado de estar entregados al reconocimiento y a la autorrealización, a bajar al peldaño de la búsqueda de seguridad que nos describió Maslow en su teoría sobre la motivación humana. Se ha pasado de crear,  a destruir empleo. Y toda la sociedad se ve abocada a un replanteamiento de roles y políticas en el que a pesar de todo, siempre hay una oportunidad de mejora. Es un gran momento para recobrar el color, es un momento ideal para dar más protagonismo a las personas.

Cuando las políticas (los mercados) se centran en su propia autocontemplación, cuando la generación de beneficios se convierte en un fin en sí mismo, y cuando el protagonismo se lo quitamos a las personas, entramos en lo virtual, en ese espacio intangible que no genera felicidad mas allá de la contemplación del índice bursátil o de la cuenta de resultados. Pero, ¿Qué hay de las personas?
Las personas, los ciudadanos hemos empezado a notar el frio y las estrecheces, hemos perdido la confianza en nosotros mismos y nos hemos introducido en una espiral en la que nuestra desconfianza y la de los sistemas financieros nos impiden seguir consumiendo lo que nuestro vecino produce. Ambos dejamos de producir riqueza, empleo, e ingresos para las arcas públicas; y todos empezamos a ayudar con esos ingresos mermados, a su desesperada situación.

Pero, ¿es esta recesión un buen momento, para bajar el nivel de exigencia y respeto a los derechos que los ciudadanos han ido conquistando en el último siglo? ¿Debemos bajar el nivel de garantías, para permitir a las empresas volver al mismo nivel de negocio? Ha llegado el momento de las personas. De entregarnos a labor de sacralizar su papel en la sociedad en lugar de seguir abonando el desprecio reflejado en la detestable frase,  “….. es la economía, estúpidos.”
Es el momento de reforzar políticas, que han estado amparadas desde la trastienda de diversos órganos reguladores. Servicios básicos, como la telefonía, los productos energéticos, las comunicaciones, los transportes, los servicios financieros, tienen la obligación de humanizarse, de servir a las personas y de tratarlas como tales. En ocasiones, lo que diferencia a señores y siervos, no es cómo se comportan, sino como son tratados. Velar por ese trato y defender los intereses de las personas, ha de focalizarse como el centro y eje de todas las políticas públicas.

Las políticas públicas han de velar para que todo el mercado se esfuerce en la misma dirección. ¿O acaso es menos público, el dinero que se le cobra a la totalidad de los ciudadanos en contraprestación de los servicios básicos, como la luz, el agua o el teléfono?
En esta época de cambios, ya que no hemos podido evitar la situación por la que atraviesan muchas familias, hemos de aprovechar esta situación para aprender de los errores que nos han conducido hasta aquí, y para reconducir nuestras potencialidades en favor de las personas. No podemos asistir nunca más inermes, al espectáculo que hemos visto en nuestra reciente historia.  Mientras se producía una reducción histórica de los tipos de interés, ésta se cruzaba con una subida espectacular de los precios de la vivienda. Porque, las personas que pudieran haberse beneficiado del abaratamiento del dinero, no solo hubieron de esforzarse lo mismo para adquirir su vivienda, sino que en este momento se ven apuradas para seguir pagando la inversión de su vida, cuando no, han perdido además su empleo por la cascada de acontecimientos que ha producido la explosión de este espejismo.

Personas, personas y más personas. El centro y eje de este pequeño escenario que nos obliga a tratarnos los unos a los otros más amablemente, y que desde los poderes públicos han de afrontar, como un reto imprescindible para poder crecer como sociedad y progresar como civilización, que a continuación han de heredar nuestros hijos.

miércoles, 24 de agosto de 2011

YA ME ENCUENTRO MAS ALIVIADO

Resulta que andaba yo, pasándolo mal porque a mi alrededor hay familias con todos su miembros en paro. Hay jóvenes, (de esos que estaban sobradamente preparados) que no han podido trabajar nunca a sus 30 años, porque en ningún lugar encuentran un trabajo acorde con su sobrada preparación.
Éstos que nunca podrán cobrar una pensión completa porque no tendrán tiempo material de cumplir el requisito de haber cotizado 30 años en su puesto, hoy sobreviven gracias al esfuerzo de su familia, a la que por otra parte hemos reducido los ingresos, al tratarse de una familia cuyo padre es un funcionario y por ende, culpable del desastre de la banca, del sistema financiero.

Estaba preocupado porque cada vez son mas las familias que no pueden llegar a fin de mes, porque en los últimos dos años les han subido un 50% la luz, la gasolina, el gas....., en fin cosas sin importancia, de las que se puede prescindir...

Hoy me he levantado mas aliviado al saber que el Parlamento nos ha bajado el IVA del precio de la vivienda nueva del 8 al 4%, precisamente ahora, cuando todos estábamos pensando en comprarnos el apartamento de nuestros sueños... y que vamos a reformar la constitución (no para mejorar los aspectos de nuestra democracia, de la participación de los derechos fundamentales de la persona, de las desigualdades de género, no) para algo realmente importante: rendirnos a los encantos y buenas ideas de afamados progresistas europeos (Merkel y Sarkozy) y escribir en ella que no podemos gastar mas de lo que ellos nos digan. 

Yo creo que podríamos aprovechar la reforma para reconocer a los españoles el derecho de votar en las elecciones de Francia y Alemania, ya que parece que van a ser estos países los que dirijan los designios del nuestro en las próximas décadas marcadas por esta decadencia intelectual y moral.

Por cierto, he seguido encontrándome mucho mejor al enterarme de IU de Extremadura  se muestra a favor de la reducción del impuesto de sucesiones. ¿¿El mundo está al revés o es que yo estoy cabeza abajo??